lunes, 13 de marzo de 2017

Por qué Schreber no fue a la marcha? ENSAYO ILUSTRADO




Habìa una vez un miembro del poder judicial alemàn que fantaseò mucho y sentenciò -para sus adentros- que ser penetrada es el mayor placer concebible. una vez que prendiò en su inconciencia y brotò en ilusiones este vivo placer, el ser vivo del que hablamos acompañò su deseo con severas y compulsivas masturbaciones donde logrò superponer la fantasìa de tener*vagina al màs o menos ajustado ano real (ignoramos y nos ahorramos para siempre saber si lubricò y presionò las anfractuosidades de su pròstata con el cabo del martillo de la corte suprema, o si realizò la penetraciòn por hombres de carne y hueso). Como resultado de estas satisfacciones su personalidad se desdoblò y descompuso de las jerarquìas habituales (ejercìa un rango de envergadura en el ministerio de justicia). Es de libro que sintiò la presencia de Dios en su vida. Daniel Paul Schreber, como lo recuerda la psicologìa, la psiquiatrìa y la escatologìa, figurò un relato sincero y bien escrito llamado Memorias de mi enfermedad nerviosa, dònde cuenta còmo los mil rayos nerviosos del Espìritu Santo lo convocaron para una metamorfosis literal en mujer, la mujer que, por cierto, serìa capaz de parir al hombre nuevo, el vientre que podìa crear y el ùtero que podìa transvasar y traer desde el fondo de los tiempos al hermafrodita alquìmico, al andrògino psicològico capaz de transformar su cuerpo a voluntad y sentir fìsicamente lo divino.


Lo encerraron y lo estudiaron por un tiempo. Se lo privò de sus funciones de juez y se rescatò su reputaciòn reconociendo que ya no era èl. Se le diagnosticaron muchos dolores (demencia por estress, locura por represiòn infantil de su animal salvaje, locura porque sì, y heterosexualidad reprimida e introyectada en la densificaciòn visual de su Ánima. Narcisismo, paradòjicamente, contra el cual toda la paciencia de la Alquimia previene a los neòfitos: La Boda Mìstica es en tu Alma con tu Ánima, el hijo es la Obra. El hijo es el Maestro, la obra maestra. Y dicho sea: existen en Quìmica los eniantòmeros: aquellas mismas composiciones atòmicas que, segùn el sentido en que se dispongan en el espacio, tienen diferentes propiedades e interaccionan de diferente manera con otras sustancias)
La intervenciòn elèctrica en su cerebro y la medicaciòn correspondiente al flujo sanguìneo ayudaron a Schreber a desactivar la frondosidad sinàptica que lo sumìa en la automitificaciòn y el èxtasis. asì que lo desnudaron de la imagen que estaba soñando (o que lo estaba soñando) y para saber por completo de què realidad interior lo arrebataron no contamos con algunos capìtulos de sus "confesiones", porque han sido suprimidos por la divulgaciòn corriente. 


Por supuesto Sigmund Freud ha valorado su demagogia como la proyecciòn delirante de su homosexualidad. El deseo habrìa refractado en el espesor cultural de su astucia. La histeria creadora, de la que se jactaba el gracioso y divino bailarìn Nijinsky, es para Freud el limbo de la bisexualidad, aunque no considera en esta observaciòn la plenitud de las orgìas ni las comunidades poligàmicas, que, en la actualidad urbana, producen contradicciones trascendentes a la sexualidad (cansancio de corazòn, arritmia sentimental, posgrados excesivos, etcètera). 


Jaques Lacan, por su parte, montò una teorìa donde el espaciotiempo anìmico tiene la forma de una rosquilla y carece de centro, por lo cual siempre estamos inquietos. Està matemáticamente comprobado que una dona geométrica no puede ser reducida a un punto. Lo que no está demostrado es la necesidad de intentar tal reducciòn. La envidia a la vagina no está presente en la mayorìa de los hombres, pero es reconocible el deseo, en muchos discursos que niegan esa fantasìa, de introducir el propio pene en el propio ano. esto es imposible por el rumbo natural de la erección. no hay ego que valga (¡andà a amarte a travès de un adjetivo!): si el pene es lo suficientemente grande para recular, digamos, hay que estar disociado del placer anal para no excitarse mientras tanto e impedir la autopenetraciòn. Llamaremos a este indecidible Paradoja de Lacan, por si lo precisamos más adelante.
Me parece muy significativo mencionar la teorìa de los anillos enlazados: Lo real, Lo imaginario, Lo simbòlico. la coyuntura de este diagrama, exactamente ahì, aquì, decìa Lacàn "donde antes vivìa dios" es a la palabra lo que el oro a la codicia: insuficiente. El desprendimiento de la madre no està autorizado, por la teorìa de la que hablamos, a solucionarse en el amor por otra mujer, otro hombre o el universo entero, sea lo que eso signifique para cada mundo.
Quiero a propòsito sugerir que la interpretaciòn que Freud hizo de Schreber es casi la misma que ensayò para Leonardo da Vinci, con la diferencia de que las sublimaciones de Leonardo son materializadas y útiles (geniales por ciertas y ciertas por geniales). La violencia de la sìntesis que Schreber hizo de su viscocidad sentimental nos lega en cambio un acertijo: el de su conexiòn con el fascismo emergente, o una paràbola màs personal que interpela las ilusiones de poder del soñador, las ilusiones de control de los insomnes, y la complacencia en el sacrificio de los primeros por los segundos. Seguridad a cambio de libertad? amor al deudor? autoengaño?. Posdata a este pàrrafo: suele suceder que si A "hace infeliz" a B, y C "es feliz", B se enojará con C y reforzarà su deberse a A. 


Alto Pleito. Se dice que una relaciòn con lo divino no es juzgable (porque uno de sus componentes no es humano) y que es imposible -o incomprensivo- avalar o condenar por ejemplo a Abraham por decidirse a matar a su hijo a pedido del Señor. Es meramente literario de mi parte sospechar que ese Dios practicaba con su propia conciencia el sacrificio de su propio hijo, porque lo que para mì es muerte, para ese dios es regreso, y lo que para mì es regreso para dios es Dios. El fantasioso Schreber se entretejiò radicalmente en las dimensiones insondables de los arquetipos, que se relacionan todos con todos y cada uno con cada uno y cada uno con todos los subconjuntos de los mismos y cada uno con diferentes edades y facetas de sì mismos). El fantasioso Schreber leyò la biblia. El fantasioso Schreber no leyò la Orestìada, donde una mujer nace de la cabeza de un hombre. El fantasioso Schreber se pareciò màs a Ícaro que a Prometeo, con visos correctos de Adàn y euforias de Zaratustra. Cuando se creyò un sìntoma fue un diagnòstico y cuando se diagnosticò fue todo un sìntoma.


Arribamos ahora a la cuestiòn que declara este ensayo, tan polìticamente acertado. ¿Por què DP Schreber, que reconociò abusar de su humanidad, que percibiò la deformaciòn y el asesinato de su feminidad no ha arribado ayer a la marcha por la igualdad de gènero, ò, mejor dicho, la movilizaciòn que se pronuncia contra la manipulaciòn, contra la humillaciòn, contra la domesticaciòn y la erosiòn real de las mujeres por una pràctica sistemàtica de negaciòn de lo natural sagrado?. ¿lo hizo porque "igualar los gèneros" tiene màs de una arista polìtica que coadyuva desde el discurso y las càmaras de seguridad a la erosiòn de la virilidad y a la instituciòn de otro poder igual de nocivo y degenerado? No. ¿No caminò entre las revoluciones de las hembras porque precisamente ha vuelto a la complicidad con su costosa coherencia? Tampoco. ¿acaso porque no adhiere a ningùn ismo, o porque teme ir abajo en la cama porque se asfixia, o porque ha pagado por sexo a las cinco de la mañana o porque advierte la coincidencia de esta reivindicaciòn con la resquebrajadura de los estratos de consumo y abulia que pretende criar tigres a chicle? ¿porque prefiere lo productivo a lo reproductivo? ¿porque habia mucha gente y no precisaba marchar? No, no y no. Schreber no fue a la marcha porque muriò en 1911.